Me encuentro en la álgida negrura de la noche, oteando en el horizonte, intentando vislumbrar la eterna luz de tu mirada; buscando la guía de tus brazos y el refugio cálido de tu cuerpo.
Te extraño. En el océano de la desesperanza construyo mi barca con tu recuerdo; me mantengo a flote añorando arribar a tu puerto antes del alba, que me arranca de la realidad en la que te veo.
domingo, 12 de julio de 2009
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