lunes, 14 de noviembre de 2011
Libertad
sábado, 20 de agosto de 2011
jueves, 28 de julio de 2011
sábado, 4 de junio de 2011
Sin título... (otra vez)
lunes, 18 de abril de 2011
Eternidad
Quiero respirar tu espíritu y saber qué sientes, saberte a cada instante en la memoria y estrecharte en mis brazos con el pensamiento.
Extrañarte en cada soplo de aire y llenarte de recuerdos para hacerte mío en cualquier momento, hacerte cada día un altar nuevo donde saciar mis desconsuelos.
martes, 29 de marzo de 2011
Despedida (Fragmento)
Comenzó a cepillar su castaña cabellera, sabiendo que la observaba atentamente. Al terminar caminó lentamente hacia la estancia, pasando a su lado, él estiró la mano para acariciarla y ella lo evitó con un movimiento grácil, lo estaba provocando; él intentaba mantenerse en línea, debía terminar, no podía caer en la provocación, pero no lograba evitarlo. Su mirada no se despegaba de esbelto cuerpo y prestaba atención a cada uno de sus movimientos.
El estante donde se encontraban las copas era un poco alto para ella, él había colocado ahí la cristalería para mirarle las piernas, y un poco más allá, cada vez que se estirara para alcanzar lo que necesitaba, ella estaba consciente de la intención y lo hacía con cierta frecuencia...
jueves, 24 de febrero de 2011
Sin título...
A salvaje deseo enjaulado en amor diluido en agua,
A caricias tiernas desbocadas en furiosos besos,
A estertores de pasión controlados por el pensamiento.
miércoles, 16 de febrero de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
Selección
domingo, 23 de enero de 2011
La luna
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas
viernes, 14 de enero de 2011
Espero curarme de ti.
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de
amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el
silencio. Porque las mejores palabras del amor están están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro
lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas
con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque
esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.