jueves, 27 de enero de 2011
Selección
Las ventanas estaban hechas con pequeños cristales de colores, los cuales creaban una cálida atmósfera al atardecer, en tanto que por la noche, cuando cobraba vida el bar, parecía un edificio creado con miles de focos de colores. Era una vieja construcción de ladrillos, armoniosa, grande y podría decirse que acogedora. Los largos sillones de piel empotrados a la pared mostraban el paso del tiempo y de los cuerpos en ciertas zonas. El aire olía a alcohol, madera y tabaco, eso era lo que más atraía en el ambiente...
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