Dejó de lado lo que estaba haciendo, no podía recordar siquiera el tema del que trataba. Continuó siendo el observador mudo del ritual que se estaba llevando a cabo frente a sus ojos; ella deslizó un sarong sobre su cuerpo desnudo y lo ciño a la altura de su pecho, dejando al descubierto sus largas piernas.
Comenzó a cepillar su castaña cabellera, sabiendo que la observaba atentamente. Al terminar caminó lentamente hacia la estancia, pasando a su lado, él estiró la mano para acariciarla y ella lo evitó con un movimiento grácil, lo estaba provocando; él intentaba mantenerse en línea, debía terminar, no podía caer en la provocación, pero no lograba evitarlo. Su mirada no se despegaba de esbelto cuerpo y prestaba atención a cada uno de sus movimientos.
El estante donde se encontraban las copas era un poco alto para ella, él había colocado ahí la cristalería para mirarle las piernas, y un poco más allá, cada vez que se estirara para alcanzar lo que necesitaba, ella estaba consciente de la intención y lo hacía con cierta frecuencia...
martes, 29 de marzo de 2011
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